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Regeneracionismo: el primer nacionalismo español

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  Aún persisten las discusiones sobre si las naciones son comunidades ancestrales cuyos miembros se hallan unidos por lazos étnicos y culturales (visión alemana o historicista) o si nacen en los albores de la Edad Contemporánea como una reunión de ciudadanos libres unidos por el contrato social (visión constructivista y liberal).   Sin embargo, lo que está claro es que el nacionalismo como tal es un producto moderno. Siguiendo la definición de Eric Hobsbawm (quien, a su vez, la recoge de Ernest Gellner), el nacionalismo es un principio que afirma que la unidad política y la unidad nacional deberán ser una sola cosa y que la organización política que representa la nación debe contar con la lealtad de sus habitantes (1990, 17).   Sin embargo, no todos los nacionalistas comparten el mismo concepto de “nación” ni el grado de “lealtad” que los ciudadanos deben mostrarle.   Es por ello que han existido distintos tipos de nacionalismo, tanto en el mundo como en España. ...

Sí, el estado puede (y debe) intervenir en la economía española

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Antes de nada, hay que aclarar que no soy economista.   Sin embargo, sí sé algo de historia, especialmente de historia económica.   Es debido a mis humildes conocimientos sobre dicha materia que no he podido evitar darle vueltas a una idea que incumbe nuestra maltrecha economía nacional.   No obstante, un economista bien preparado podría desmentir mis afirmaciones o discutir mis conclusiones.   De todos modos, vamos a ello. Se dice mucho, especialmente desde los círculos de la “nueva vieja derecha”, es decir, aquella que renuncia al legado thatcherista y recupera al estado y la reforma social como algo valioso y que hay que tener en cuenta, que debe existir intervención en la economía por parte del gobierno.   A esto, los herederos de la Dama de hierro sacan una retahíla de datos, políticas gráficas, anécdotas e historias varias (todas sacadas de contexto) sobre la falsedad de esa afirmación y sobre como la “libertad económica” permite la máxima prosperidad. ...

Salazar: corporativismo, nacionalismo y desarrollismo (III). La apuesta por el crecimiento y el balance final del Estado Novo.

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El occidente surgido después de la Segunda Guerra Mundial estuvo dominado por las democracias.   Al igual que en España, esto condujo a cierta presión sobre el autoritario régimen luso, a lo cual se unió la inestabilidad económica.   El conflicto global había supuesto, como se ha mencionado, una oportunidad para la neutral economía portuguesa, pero, al igual que sucedió con España tras la Gran Guerra, el final de la coyuntura trajo problemas y descontento.   Salazar sabía (al igual que Franco), que la continuidad de su sistema dependería del bienestar que fuese capaz de brindar a la población.   El nuevo escenario, caracterizado por el retorno de la apertura comercial internacional y por una gran acumulación de divisas por parte de Portugal, era favorable a estos planteamientos.    El relevo en las altas esferas contribuyó al cambio de tendencia.   Con el tiempo, como no podía ser de otra manera, los viejos amigos y hombres de confianza de Salazar fu...

Salazar: corporativismo, nacionalismo y desarrollismo (II). El sueño de la autosuficiencia económica.

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Una de las primeras medidas que tomó el nuevo ejecutivo fue la prevención de la “desnacionalización” de la economía portuguesa provocada por la entrada de capitales y productos extranjeros.   Esto se realizó mediante la política de condicionamiento industrial, aplicada entre 1931 y 1937.   Así, toda operación relativa a la fundación o reestructuración de una gran empresa, así como la importación de materiales, pasaba primero por una revisión por parte de la burocracia, que aprobaría o no el proyecto según su criterio.   Además, se aprobaría en 1935 la Ley de Reconstitución Económica (“Lei de Reconstituiçao Económica”), en la que se establecían enormes partidas de gasto para defensa, infraestructuras y agricultura.   Dichos gastos se pagarían gracias al superávit presupuestario conseguido por Salazar durante sus años como ministro de hacienda.   Aparte de estos proyectos, el estado también se convertiría en copropietario de múltiples empresas estratégicas en camp...

Salazar: corporativismo, nacionalismo y desarrollismo (I). El surgimiento del estado corporativo.

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Todos los que nos consideramos derechistas de viejo cuño sabemos quien fue Oliveira Salazar, primer ministro de Portugal durante cuarenta años, hombre austero de sólidas convicciones y arquitecto del Estado Novo, el régimen político que dominó el país luso entre 1933 y 1974.  De la misma manera, todos tenemos cierta idea de lo que significa "coporativismo", aquel sistema que propugna la ordenación de la vida económica a través de grandes asociaciones de trabajadores y obreros, buscando el final de los conflictos de clase.  Así pues, no vamos a extendernos más en las presentaciones y pasaremos directamente a narrar como Oliveira Salazar conoció y aplicó un modelo al que llamó "corporativo", como era realmente este sistema y que resultados obtuvo.  Tradicionalmente, se ha considerado al Estado Novo como un ejemplo de fracaso, incapaz de sacar a Portugal de la pobreza.  Comprobaremos si fue así. Las teorías corporativistas, primero de carácter católico y después de car...

Las tiranías griegas: cuando libertad y prosperidad no van de la mano

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Hay una creencia muy extendida entre la sociedad y muy especialmente entre los acólitos de ciertas ideologías según la cual el progreso material y el desarrollo económico conducen inexorablemente a la democracia liberal que tenemos en Occidente.  Es más, hasta la aparición de China esto era algo que mucha gente daba por supuesto.  Cuanto más puede poseer una persona, más libertad desea para poder hacer uso de sus nuevos bienes y, por tanto, más libre será el régimen político que deseará. Sin embargo, esta creencia no aguanta un análisis histórico.   En esta entrada, veremos uno de los casos más evidentes de ello, remoto en el tiempo, pero extremadamente interesante.   Y es que en una zona tan importante para nuestra civilización como es la Antigua Grecia, concretamente en su época Arcaica (época de formación de las principales polis y de la colonización griega), el aumento de la complejidad social y de la riqueza provocó el surgimiento de una de las figuras más de...

Gustavo III, el déspota ilustrado que resucitó Suecia

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  Como viene siendo habitual en la historia del uso de la palabra “libertad”, la “Era de la libertad” de Suecia tenía poco de libertad real y mucho de decadencia.   Tras la derrota en la Gran Guerra del Norte y la muerte sin descendencia del rey Carlos XII en 1718, la hermana de este, Ulrica Leonor, tuvo que rechazar a sus derechos dinásticos y convertirse en reina electa.   De lo contrario, debería haberse enfrentado al segundo pretendiente al trono, Carlos Federico de Holstein-Gottorp.   Tras unos años de disputa con su marido, Federico I de Hesse-Kassel, en quien había abdicado, el Parlamento o Riksdag logró aprobar una nueva constitución en 1723.   Esta prácticamente convertía el reino en una república coronada en la que el rey apenas tenía autoridad alguna, mientras que era el presidente de la Consejo Privado, el conde Arvid Horn, quien se alzaba como cabeza de todo el sistema. A lo largo de buena parte del siglo, pues, los suecos estuvieron gobernados p...